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Los centros de datos podrían sufrir cortes temporales de energía en la red eléctrica más grande de EE.UU.

PJM Interconnection, la operadora de la red eléctrica más grande de Estados Unidos, que atiende a aproximadamente 65 millones de personas en 13 estados y el Distrito de Columbia, ha emitido una advertencia contundente: los centros de datos de gran tamaño podrían sufrir cortes temporales de energía a partir de junio de 2027 para evitar apagones generalizados durante los períodos de máxima demanda. La decisión, que recibió aprobación de emergencia del Departamento de Energía de EE.UU. (DOE) en mayo de 2026, marca un hito en la creciente tensión entre la expansión acelerada de la infraestructura de inteligencia artificial y la capacidad limitada de la red eléctrica estadounidense.

Según un informe publicado por TechCrunch el 28 de julio de 2026, la medida afectará exclusivamente a los centros de datos con una demanda igual o superior a 50 megavatios (MW). PJM estima que para 2035, el consumo de electricidad de los centros de datos será cuatro veces mayor que los niveles actuales. Datos citados por la consultora Synapse Energy Economics indican que los centros de datos representaban aproximadamente el 6% de la carga total de PJM en 2024, pero esa participación podría saltar al 24% para 2040.

La subasta de capacidad más reciente de PJM reveló un déficit de 3,49 gigavatios (GW), energía insuficiente para satisfacer la demanda proyectada. En respuesta, la operadora propuso una subasta extraordinaria de capacidad (backstop capacity auction) a partir de septiembre de 2026 para cubrir parte de este déficit, que alcanza los 6,8 GW considerando el ciclo de entrega que comienza a mediados de 2028.

La decisión de PJM no surgió de la nada. Reuters informó en mayo de 2026 que el DOE autorizó a la operadora a restringir el suministro a centros de datos y otras grandes cargas que disponen de generación propia de respaldo. La lógica es sencilla: durante emergencias en la red, las instalaciones con generadores propios pueden operar de forma independiente, aliviando la presión sobre el sistema eléctrico sin detener por completo sus operaciones críticas.

El contexto se ve agravado por una ola de calor histórica. En julio de 2026, la demanda de electricidad en la región de PJM se acercó a un récord absoluto de 166.147 MW, lo que obligó a activar órdenes de emergencia entre el 1 y el 3 de julio. Las temperaturas extremas, combinadas con la proliferación de centros de datos dedicados al entrenamiento e inferencia de modelos de IA, crearon una tormenta perfecta en el sector energético.

El impacto en las grandes tecnológicas es inmenso. Empresas como Amazon (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud han invertido miles de millones de dólares en la construcción de nuevos centros de datos en la región de PJM, especialmente en el norte de Virginia —conocido como "Data Center Alley"—, donde se concentra la mayor densidad de instalaciones del mundo. La perspectiva de cortes obligatorios de energía obliga a estas empresas a replantear sus estrategias de expansión y acelerar las inversiones en generación local de energía, incluyendo parques solares, instalaciones eólicas e incluso pequeños reactores nucleares modulares.

Utility Dive informó que el consejo de PJM también ha propuesto un "Expedited Interconnection Track" (EIT) para nuevas unidades generadoras, con el objetivo de acelerar la conexión de fuentes de energía a la red. Actualmente, el retraso de proyectos que esperan interconexión es uno de los mayores cuellos de botella del sistema. GridLab calculó que si solo el 10% de los proyectos en la cola de PJM se hubieran conectado a tiempo para la subasta de capacidad de 2026/27, los precios de liquidación habrían caído a 254 dólares/MW-día, una reducción de 3.500 millones de dólares en el costo total del sistema.

Mientras tanto, los centros de datos que ya están en operación o en construcción deberán adaptarse rápidamente. PJM ha establecido que las instalaciones sin generación colocalizada tendrán prioridad para el corte sobre los clientes residenciales y comerciales durante las emergencias. Esto representa una inversión significativa en la jerarquía tradicional de suministro eléctrico.

El caso de PJM sirve como ejemplo de cómo la infraestructura crítica de Estados Unidos está siendo desafiada por la revolución de la IA. Otros operadores de red en EE.UU. y en todo el mundo observan atentamente, ya que problemas similares podrían surgir en sus jurisdicciones. Europa, por ejemplo, ya enfrenta presiones equivalentes por el crecimiento de centros de datos en Irlanda, Países Bajos y Alemania.

La decisión también reaviva el debate sobre la regulación del sector de centros de datos. ¿Hasta qué punto deben ser estas instalaciones responsables de su propia generación de energía? ¿Cómo equilibrar el desarrollo económico impulsado por la IA con la estabilidad de la red y la protección de los consumidores residenciales? La Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC) ya ha dado un plazo de 60 días a seis operadores de red para reescribir sus reglas para centros de datos de más de 20 MW.

En definitiva, el mensaje de PJM es claro: la era de los centros de datos como consumidores pasivos de electricidad está llegando a su fin. El futuro exige que estas instalaciones sean participantes activos en la gestión de la demanda, contribuyendo a la estabilidad del sistema en lugar de simplemente agotarlo. Para el sector tecnológico, esto representa tanto un desafío operativo como una oportunidad de innovación en infraestructura energética.

Fuentes: TechCrunch, Ars Technica, TechCrunch (PJM analysis)