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GM paga 220 millones de dólares por venta no autorizada de datos de conducción

GM paga 220 millones de dólares por venta no autorizada de datos de conducción

Una coalición de 36 fiscales generales estatales de Estados Unidos anunció este jueves 29 de octubre un acuerdo de 220 millones de dólares con General Motors (GM) por vender los datos personales de conducción y ubicación de conductores a corredores de datos, que luego revendieron la información a compañías de seguros. El caso es emblemático de cómo la conectividad de los vehículos modernos ha creado una nueva frontera de vigilancia del consumidor que los reguladores y legisladores estatales apenas comienzan a cuestionar.

La disputa se centra en el programa Smart Driver de GM, un recurso gratuito dentro de la aplicación OnStar que monitoreaba y registraba los hábitos de conducción — incluyendo frenadas bruscas, aceleraciones rápidas, viajes nocturnos y uso del cinturón de seguridad — mientras prometía ayudar a los conductores a mejorar su seguridad al volante. Lo que no revelaba, sin embargo, era que los datos se vendían a corredores como LexisNexis y Verisk, que compilaban perfiles detallados de cada conductor y vendían esos perfiles a aseguradoras que luego ajustaban las primas con base en los patrones de conducción.

Según los fiscales generales de Nueva York y Washington, quienes lideraron la investigación, más de 700.000 conductores de Nueva York estaban inscritos en el programa. En todo el país, el número se elevaba a varios millones. Un hallazgo particularmente preocupante fue que la aplicación OnStar informó erróneamente a más de 370.000 conductores de que no estaban inscritos en Smart Driver, cuando en realidad GM estaba recopilando y vendiendo sus datos todo el tiempo. La empresa posteriormente dio de baja silenciosamente a estos usuarios sin notificarlos y dejó sus datos en manos de corredores y aseguradoras.

El alcance de los datos vendidos era personal, identificable y específico. Las aseguradoras podían ver cuántas veces una persona conducía su vehículo, los horarios de inicio y fin de cada viaje, cuántas veces frenaba o aceleraba bruscamente y si excedía el límite de velocidad. Un propietario de vehículo reportado por el fiscal general de Nueva York vio su prima de seguro aumentar un 22 por ciento después de que un corredor presentara un informe de 130 páginas con todos sus trayectos de los seis meses anteriores.

La historia cobró fuerza cuando The New York Times publicó una investigación en marzo de 2024, realizada por la reportera Kashmir Hill, revelando que GM recopilaba datos tan frecuentemente como cada tres segundos. Tras el informe, GM suspendió el programa Smart Driver en abril de 2024 y cortó lazos con los corredores de datos. Pero la acción legal continuó.

En enero de 2025, la Comisión Federal de Comercio (FTC) formalizó una orden separada que prohíbe a GM y su servicio telemático OnStar compartir ciertos tipos de datos de vehículos conectados con agencias de informe de consumo. La orden de la FTC, válida por 20 años, exige que GM obtenga consentimiento explícito antes de recopilar, usar o divulgar datos de vehículos conectados. En mayo de 2026, California obtuvo un acuerdo adicional de 12,75 millones de dólares.

El acuerdo nacional de octubre de 2026 es significativamente más abarcante que cualquier resolución previa alcanzada con GM. Requiere no solo consentimiento afirmativo y explícito antes de recopilar o compartir datos de conducción y ubicación, sino también la implementación de un programa integral de privacidad de datos, evaluaciones internas y externas del programa de protección de datos, y requisitos de supervisión y capacitación en concesionarios para proteger a los consumidores contra esquemas de recopilación de datos sin consentimiento.

El fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, destacó que "los ciudadanos de Pensilvania merecen transparencia y honestidad sobre cómo sus datos personales son recopilados, compartidos y utilizados". La fiscal general de Delaware, Kathy Jennings, añadió que el caso "también resalta por qué las enmiendas al Delaware Personal Data Privacy Act de este año son tan importantes: ayudan a impedir que empresas vendan datos sensibles".

El caso GM plantea preguntas más amplias sobre la privacidad en vehículos conectados. La industria automotriz está pasando por una transformación digital acelerada, con coches cada vez más parecidos a computadoras con ruedas equipadas con sistemas avanzados de asistencia al conductor, actualizaciones de software OTA (over-the-air) y funciones de conducción autónoma. Cada sensor, cámara y módulo telemático genera datos constantemente. La pregunta es: ¿quién posee esos datos y quién puede venderlos?

En un comunicado, GM dijo que el acuerdo "abordó Smart Driver, un producto que terminamos en 2024, y refuerza los pasos que hemos dado para fortalecer nuestras prácticas de privacidad". La compañía destacó que "experiencias más seguras, útiles y personalizadas son habilitadas por datos de vehículos conectados" y que está "comprometida a ser clara sobre qué información se usa, cómo se protege y qué opciones tienen los clientes".

Lo que permanece por ver es si el acuerdo de 220 millones de dólares — el más grande obtenido hasta ahora en un caso de privacidad de datos de vehículos conectados — servirá como precedente para otros fabricantes. Toyota, Ford, Honda y otros automotrices también están recopilando datos telemáticos. La distinción entre vender datos a corredores y usarlos internamente para mejorar servicios de navegación y seguridad puede ser tenue en la práctica. Mientras las regulaciones estatales de privacidad varían ampliamente — desde la robusta ley de California (CCPA) hasta jurisdicciones sin ninguna protección específica — la presión por un marco federal coherente tiende a aumentar. El acuerdo GM muestra que, mientras tanto, los fiscales generales estatales están dispuestos a asumir el papel de guardianes de la privacidad del consumidor en la era de los vehículos conectados.

Fuentes: The Verge, TechCrunch, Office of the Attorney General of New York

✓ Fuentes independientes cruzadas y verificadas antes de la publicación