ChatGPT sufre un apagón mundial — OpenAI confirma una falla generalizada que afecta a la API, Codex y decenas de servicios integrados
En la madrugada del 25 de julio de 2026, ChatGPT dejó de funcionar a escala planetaria. Usuarios de Estados Unidos, Europa, India, Japón y Australia se encontraron con pantallas de error donde antes había respuestas instantáneas. Pero el problema fue mucho más allá del chatbot. OpenAI confirmó a través de su página de estado que el incidente afectó simultáneamente a ChatGPT, su interfaz de programación de aplicaciones (API) y Codex, su herramienta de asistencia a la programación. En total, 15 componentes de ChatGPT, 12 de la API y 4 de Codex fueron declarados como afectados — una parálisis casi completa del ecosistema de la empresa.
Una semana complicada
El apagón del 25 de julio no fue un hecho aislado. El jueves 23 de julio, alrededor de las 11:30 AM (hora de la costa este de EE.UU.), OpenAI ya había registrado tasas elevadas de error en los mismos servicios. Según la oficina de TI de la Universidad de Colorado, que replica los incidentes de OpenAI para sus propios usuarios, la causa se atribuyó a un "proveedor de infraestructura downstream" — es decir, un problema en una capa externa de la que OpenAI depende. Se aplicó una mitigación horas después, pero por la noche una segunda ola golpeó a ChatGPT, esta vez durante casi tres horas. El rastreador independiente StatusGator calculó aproximadamente ocho horas y veinte minutos de servicio degradado solo el día 23.
El sábado 25, el patrón se repitió con mayor violencia. A partir de las 5:00 AM (ET), miles de reportes comenzaron a inundar Downdetector, el agregador de estado más utilizado del mundo. Los usuarios encontraban el error 503 con el nombre interno "biscuit_baker_service_me_circuit_open", un mensaje enigmático que indicaba que las solicitudes ni siquiera estaban llegando a los servidores de OpenAI. Para empeorar las cosas, el historial de conversaciones — una de las funciones más valoradas de ChatGPT — simplemente desapareció para muchos suscriptores.
Impacto real: no es solo un chat roto
Cuando ChatGPT se cayó en 2024, el impacto se limitaba a conversaciones perdidas y algo de frustración en las redes sociales. Pero la OpenAI de mediados de 2026 es una empresa diferente. En mayo, bajo el liderazgo de Greg Brockman, la compañía unificó ChatGPT, Codex y la API en una sola plataforma — precisamente para concentrar los esfuerzos de ingeniería. El resultado es que cuando algo se rompe, se rompe todo junto.
La empresa ahora atiende a 900 millones de usuarios activos semanales. De ese total, 10 millones son usuarios "agénticos" — sistemas autónomos que ejecutan tareas de múltiples pasos en nombre de los humanos, desde programar reuniones hasta gestionar tuberías de datos. Cuando un agente autónomo se cae en medio de una tarea, las consecuencias se propagan por todo el flujo de trabajo que estaba gestionando. No son solo indicaciones perdidas: son plazos incumplidos, integraciones rotas y operaciones comerciales interrumpidas.
ChatGPT Work, lanzado este mismo mes de julio, prometía exactamente eso: agentes capaces de atravesar aplicaciones, archivos y bases de conocimiento del usuario para completar tareas complejas. La promesa depende completamente de la disponibilidad. Cada apagón erosiona la confianza de que la plataforma está lista para asumir responsabilidades críticas.
Un patrón preocupante
El historial de estado de OpenAI revela una tendencia inquietante. Desde el otoño de 2025, la página de estado ha registrado aproximadamente 166 incidentes en nueve meses — un promedio de 18 por mes. En abril de 2026, una gran interrupción ya había dejado a ChatGPT fuera de servicio. En julio, la generación de imágenes cayó el día 21, una interrupción de 45 minutos golpeó el día 15, y otra de 44 minutos ocurrió el día 7. La cadencia sugiere que la infraestructura no está siguiendo el ritmo de la adopción.
OpenAI no está sola en este dilema. Claude, de Anthropic, también sufrió una caída significativa en junio de 2026, planteando las mismas preguntas sobre si la infraestructura detrás de los modelos de frontera puede sostener la demanda que ellos mismos generan. La diferencia es de escala y ambición: OpenAI se prepara para una oferta pública inicial (OPI) a finales de este año, y cada apagón socava la narrativa de fiabilidad que los compradores corporativos necesitan antes de confiar trabajo real a un agente de IA.
El futuro de la IA como servicio
Para las empresas que ya integran la API de OpenAI en sus productos, la lección es clara: depender de un solo proveedor es arriesgado. La estrategia de respaldo con múltiples proveedores, que antes parecía una precaución teórica, se está convirtiendo en una necesidad operativa. Si un proveedor cae, el sistema necesita redirigir — y rápido.
La pregunta abierta es si la infraestructura de IA como servicio madurará a tiempo para sostener las promesas que la industria está haciendo, o si la ola de adopción se romperá primero en la orilla de la fiabilidad.
Fuentes: BleepingComputer, The CyberSec Guru, Sunday Guardian Live, TNW (The Next Web), Unite.AI