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Sony demanda a Udio por infracción de derechos de autor — 30.000 canciones en la mira

La industria discográfica ha elevado significativamente el tono contra la inteligencia artificial musical generativa. Sony Music Entertainment ha presentado una demanda masiva contra Udio, una startup de música generada por IA, enumerando más de 30.000 canciones que, según alega, se utilizaron para entrenar el modelo de la empresa sin la licencia adecuada.

La lista de obras supuestamente infringidas es extensa y ecléctica, e incluye artistas como Beyoncé, Britney Spears, Johnny Cash, Harry Styles y docenas de otros nombres de primer nivel. Lo que distingue esta demanda de las acciones anteriores contra empresas de IA musical — como las demandas de la RIAA contra Suno y Udio en 2024 — es su escala y nivel de detalle probatorio. Sony no presentó acusaciones genéricas: enumeró obra por obra, construyendo un caso concreto que será difícil de impugnar sin que Udio revele detalles de su conjunto de datos de entrenamiento.

Este movimiento de Sony representa una escalada cualitativa en la batalla entre la industria discográfica y la IA generativa. A diferencia de las demandas anteriores, que cuestionaban el principio general del entrenamiento con datos protegidos, Sony opera en el terreno de la evidencia material. El mensaje es claro: aquí hay 30.000 canciones protegidas que creemos están en su conjunto de datos, y aquí hay grabaciones generadas por su modelo que se asemejan a ellas.

Para Udio, una startup que construyó su producto en torno a la capacidad de generar canciones completas a partir de descripciones textuales, esta demanda representa una amenaza existencial. A diferencia de empresas como Anthropic, que tienen reservas de efectivo multimillonarias para absorber acuerdos, Udio opera con capital de riesgo limitado y puede simplemente no sobrevivir a una batalla legal prolongada — o a un acuerdo igualmente costoso.

El mensaje que la industria discográfica está enviando es inequívoco: no aceptará pasivamente la apropiación no licenciada de su catálogo para entrenar modelos de IA. Cualquier empresa que quiera construir generadores de música deberá negociar licencias formalmente o enfrentar demandas detalladas y costosas. La era del entrenamiento silencioso de IA con datos musicales protegidos está, por todos los indicios, llegando a su fin.

Fuente: The Verge