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Los Robotaxis de Tesla en Austin circulan totalmente sin supervisión durante dos semanas completas, muestra el rastreador

Austin funciona sin vigilancia

En las últimas dos semanas, el Robotaxi Tracker — una base de datos comunitaria creada por el estudiante de ingeniería Ethan McKanna, quien ingenieril inversamente la app de Tesla para monitorar la flota de robotáxis — registró 170 viajes en Austin, Texas, y todos ellos se produjeron sin ningún supervisor humano en el asiento delantero. El hito representa un cambio cualitativo: ocho meses después de que Elon Musk anunciara que los vehículos circulaban sin supervisión, la operación ha eliminado completamente la presencia humana de los asientos delanteros de la flota de Model Y.

El anuncio más reciente llega en un momento estratégicamente relevante. Tesla ha estado probando la versión de producción del Cybercab — el vehículo sin volante ni pedales, diseñado exclusivamente para transporte autónomo — en Austin desde junio de 2026, con monitores de seguridad en el asiento del pasajero. Durante el mismo período, la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) presentó una propuesta que eliminaría el requisito obligatorio de pedales en vehículos diseñados exclusivamente para conducción autónoma, abriendo la vía regulatoria para el Cybercab.

La ingeniería inversa como herramienta de auditoría

El Robotaxi Tracker nació de un enfoque improvisado pero sorprendentemente efectivo. McKanna, estudiante de ingeniería de Texas A&M, desmontó el protocolo de comunicación de la app de Tesla para rastrear cuántos vehículos estaban en línea y operativos en cualquier momento. Lo que comenzó como curiosidad se transformó en la única fuente pública independiente de datos sobre la escala real de la operación.

Hasta diciembre de 2025, el rastreador reveló que la flota consistía en solo 32 Model Y — muy por debajo de las 500 prometidas por Musk para finales de ese año. Aun así, la operación había ido creciendo gradualmente, y el dato más reciente — 170 viajes en dos semanas, todos sin supervisor — sugiere que Tesla ha ampliado significativamente su flota piloto en Austin.

Datos de seguridad: un retrato preocupante

Las cifras de accidentes presentadas a la NHTSA pintan un cuadro que preocupa a expertos en seguridad vehicular. Desde junio de 2025, cuando se lanzó el servicio, los Robotaxis de Tesla han estado involucrados en al menos ocho colisiones reportadas — todas con un monitor de seguridad a bordo, alguien cuyo trabajo era intervenir en caso de emergencia. La tasa de accidentes, calculada con base en los 250.000 millas recorridas divulgadas por la propia Tesla, equivale a aproximadamente un accidente cada 60.000 millas.

Para contextualizar, el conductor humano promedio tiene un accidente cada 500.000 millas. Esto significa que la flota autónoma de Tesla, incluso con un supervisor entrenado en el asiento del pasajero, tiene una tasa de colisiones más de ocho veces superior a la de los conductores humanos. Irónicamente, la propia Tesla utiliza mecanismos de la NHTSA para ocultar los informes de accidentes, redactando sistemáticamente la sección narrativa de cada informe — impidiendo que el público sepa quién tuvo la culpa o qué realmente ocurrió.

El enfrentamiento con Waymo

Mientras Tesla da sus primeros pasos en operaciones verdaderamente sin supervisión en Austin, el competidor Waymo — subsidiaria de Alphabet — opera robotáxis en seis ciudades americanas (Austin, Phoenix, San Francisco, Los Ángeles, Atlanta y Miami) y procesa cerca de 450.000 carreras autónomas por semana. Desde que inició la operación, acumuló más de 125 millones de millas totalmente sin conductor, con tasa de accidentes de aproximadamente una colisión cada 98.600 millas. A diferencia de Tesla, Waymo publica detalles sustanciales sobre cada incidente.

La diferencia de enfoque es reveladora. Waymo utiliza un conjunto complejo de sensores — incluyendo lidar, radar y cámaras — en vehículos Jaguar y Zeekr adaptados. Tesla apuesta exclusivamente por cámaras, argumentando que la visión computacional pura es suficiente para la conducción autónoma. El resultado hasta ahora sugiere que el camino de Tesla es más ambicioso en términos de ambición tecnológica, pero aún bastante menos maduro en términos de seguridad operacional.

Qué observar

La transformación de operaciones supervisadas a completamente no supervisadas en Austin coloca a Tesla frente a un desafío doble: validar que su algoritmo de visión pura funciona sin intervención humana en un entorno real de tráfico, y convencer a reguladores escépticos de que la seguridad no fue sacrificada en nombre del anuncio mediático. Con el Cybercab ya en producción y la NHTSA evaluando la eliminación del requisito de pedales, el próximo capítulo podría ser la operación autónoma a escala — o un recall que retrase todo nuevamente. La pregunta es si la ambición tecnológica de Tesla puede mantener el ritmo con la complejidad real de la conducción autónoma.

Fuentes: The Verge, Electrek, Not an FSD Tracker

✓ Fuentes independientes cruzadas y verificadas antes de la publicación