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Xbox sube hasta 200 € más caro en Europa y 170 libras en Reino Unido

Para la industria del videojuego, agosto empieza con un aviso. Microsoft ha confirmado que las consolas Xbox Series X y S se encarecen en Europa y Reino Unido, en algunos casos hasta 200 € o 170 libras. El aumento, anunciado el 25 de junio con precios solo para Estados Unidos, entró en vigor el 1 de agosto — y los compradores europeos y británicos conocieron las cifras finales cuando ya estaban en las estanterías. El Xbox Series X de 1 TB con lector de disco, por ejemplo, salta de 599,99 € / 499,99 libras a 799,99 € / 669,99 libras, un alza de más del 30 %. Y el Series S de 512 GB, pensado como puerta de entrada barata al ecosistema, sube más de un 43 %, de 349,99 € / 299,99 libras a 499,99 € / 429,99 libras.

Las cifras son abrumadoras, pero la causa no es ningún secreto. El sector vive una crisis de memoria y almacenamiento: el coste de la RAM y de los SSD se ha disparado por la demanda voraz de la industria de la inteligencia artificial, que consume chips de memoria a escala industrial para entrenar y ejecutar modelos. Es la misma presión que ya provocó subidas anteriores — esta es la tercera ronda de aumentos desde mayo de 2025 — y que ha llevado al modelo más caro a costar 300 dólares más que su precio de lanzamiento de 499,99 dólares en 2020. El modelo de 2 TB, de hecho, se retira de la venta ante el encarecimiento del almacenamiento.

Una analogía ayuda a dimensionar el problema: es como si una fiebre del oro hubiera empezado a devorar el propio cauce del río del que dependían todos los demás. La IA ha volcado tanto capital en la compra de memoria que el precio ha subido para todos, también para quien no tiene nada que ver con la inteligencia artificial. Las consolas necesitan esos mismos chips y unidades para existir, así que han quedado rehenes de una demanda que no las tiene como prioridad. Y Microsoft, a diferencia de rivales que pueden absorber parte del coste, ha decidido trasladar el aumento al consumidor por completo — una señal clara de que la división Xbox no está dispuesta, o no puede, a seguir subvencionando hardware en esta generación.

El contraste con Sony hace la situación más delicada. Sony también ha subido el precio de la PlayStation 5 y de la PS5 Pro, enfrentándose a la misma crisis de componentes. Pero hay una diferencia fundamental: la PS5 vende. Sony ha distribuido más de 95 millones de unidades, mientras que las estimaciones sitúan el total de Xbox en torno a los 35 millones — y Microsoft ya no publica cifras de hardware. El momento además duele: con Grand Theft Auto VI a la vista, las fiestas habrían sido la ocasión perfecta para atraer a millones de jugadores casuales. En lugar de eso, la compañía ha optado por encarecer el acceso.

La tendencia, sin embargo, va más allá de Microsoft. El encarecimiento generalizado de los componentes está convirtiendo la consola — históricamente un producto de masas — en un artículo de nicho, cada vez más caro y menos accesible. Eso presiona el sentido mismo del hardware dedicado, a la vez que refuerza alternativas como las suscripciones y el juego en la nube, que no dependen del precio de una caja física. La pregunta que queda es: ¿en qué punto la consola deja de ser el producto democrático que conquistó el mercado y se convierte en un artículo de lujo reservado a los entusiastas?

Fuentes: The Verge, Wccftech, Eurogamer

✓ Fuentes independientes cruzadas y verificadas antes de la publicación