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Samsung logra récord de ganancias con chips de IA, pero su división móvil cae a pérdidas

Samsung Electronics presentó el jueves sus resultados del segundo trimestre de 2026 con una historia doble y reveladora. Del lado de la memoria, las cifras fueron estratosféricas: el beneficio operativo creció alrededor de un 1.800% interanual, sostenido por la demanda insaciable de chips de servidor para IA, que llevó el margen de la división de semiconductores a cerca del 70%. Fue el tercer trimestre consecutivo de récord para la compañía. Del lado de los productos terminados, sin embargo, el panorama es el opuesto: las divisiones de móviles, redes, televisores y electrodomésticos se desplomaron a pérdidas, golpeadas por el mayor costo de componentes y la débil demanda global.

La lectura más inmediata es que Samsung se ha convertido en la práctica en una empresa de semiconductores que también fabrica teléfonos — y no al revés. El beneficio que mueve los números trimestrales viene de los centros de datos, no de los escaparates de consumo. Cuando el mercado de memoria de alto rendimiento crece, el beneficio acompaña; cuando el consumidor se aprieta el cinturón, son las divisiones que le venden las que sangran. Esta división interna es la misma que se ve en toda la cadena de IA: el dinero se concentra en las capas de infraestructura y se escapa de las capas de producto.

Hay un elemento de ironía histórica en este resultado. Hace unos años, Samsung era vista como el fabricante que dominaba la memoria y el mercado de smartphones; ahora las dos frentes siguen trayectorias opuestas. El mismo costo de los chips de memoria que dispara el beneficio de la división de semiconductores encarece los componentes usados en los propios teléfonos de Samsung, comprimiendo el margen del negocio que debería beneficiarse del mismo portafolio. En cierto sentido, la empresa se está cobrando más caro a sí misma.

Este efecto no es exclusivo de Samsung — es sistémico. La escasez de memoria impulsada por la demanda de IA infló los precios de DRAM y NAND, y los fabricantes de dispositivos de todo el mundo, incluidos los rivales, enfrentan el mismo aprieto de costos. La diferencia es que Samsung está en ambos lados del mostrador, lo que vuelve su posición más compleja: es a la vez beneficiaria y víctima de la crisis. En el corto plazo, el beneficio de la memoria domina; pero si el auge de la IA se enfría, la caída se sentirá con fuerza en el mismo trimestre.

La pregunta que queda es si esta estructura es sostenible a largo plazo. Una empresa que depende de un ciclo de memoria sobrecalentado para batir récords debe preguntarse qué ocurre cuando el ciclo se normaliza — y las divisiones de consumo, ya en números rojos, tendrán que cargar el peso solas. Quizá la lección más profunda sea que la IA no solo está cambiando lo que Samsung vende, sino reescribiendo la identidad de la propia empresa. El desafío ahora es saber si puede convertir este beneficio pasajero en una posición duradera.

El resultado también reaviva la discusión sobre el papel de un gigante diversificado en una era dominada por empresas enfocadas. Mientras la división de memoria cosecha los frutos de un auge que parece no tener fin, las divisiones de consumo muestran lo difícil que es competir cuando el costo de los insumos se dispara y el consumidor retrasa los cambios. Para los inversores, la paradoja es fascinante: el Samsung de hoy es más predecible como fabricante de componentes que como marca de electrónica de consumo. A largo plazo, la cuestión estratégica es si la empresa apostará más peso en la infraestructura de IA — donde está el dinero — o si intentará reconstruir el negocio de consumo que una vez fue su escaparate mundial. Decisiones como estas definen no solo el próximo trimestre, sino la identidad de la compañía para la próxima década.

Fuentes: Yonhap News, Quartz, Channels Television, XenoSpectrum

✓ Fuentes independientes cruzadas y verificadas antes de la publicación