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Demanda de Apple amenaza los planes de hardware de OpenAI — IPO y chips propios en riesgo

La demanda de Apple contra OpenAI por robo de secretos comerciales no es una disputa legal más en el ecosistema de la IA. Al nombrar a Tang Tan — director de hardware de OpenAI — como figura central de la acusación, Apple apuntó directamente al corazón de la estrategia de hardware de la startup.

Tang Tan no es un ejecutivo cualquiera. Era vicepresidente de diseño de hardware de Apple antes de ser reclutado por Sam Altman para liderar la división de hardware de OpenAI. Apple alega que él y otros exempleados llevaron información confidencial sobre diseño de chips y procesos de fabricación que OpenAI estaría utilizando para desarrollar sus propios semiconductores.

El momento lo es todo. OpenAI está inmersa en dos movimientos ambiciosos: el desarrollo de su primer dispositivo de hardware — un altavoz inteligente móvil en asociación con Jony Ive — y la preparación para una OPI que podría ser la más grande del sector tecnológico en años. Ambos dependen, en distintos grados, de la capacidad de la empresa para diseñar chips propios y controlar su pila de hardware.

La demanda de Apple genera incertidumbre en tres frentes simultáneos. Primero, el riesgo de una medida cautelar que paralice el desarrollo de hardware mientras el caso avanza. Segundo, los inversores de OPI detestan los litigios no resueltos — especialmente los que implican apropiación de propiedad intelectual. Tercero, los socios de fabricación pueden dudar en trabajar con OpenAI bajo la sombra de una demanda de Apple, la empresa más poderosa de la cadena de suministro de semiconductores.

El podcast Equity de TechCrunch planteó la cuestión central: ¿buscará OpenAI un acuerdo rápido o apostará a que puede ganar en los tribunales, como hizo contra Elon Musk? Kirsten Korosec apuesta por la segunda opción. OpenAI ya ha demostrado su disposición a soportar litigios costosos y públicamente desgastantes.

Para Apple, esta demanda no es solo sobre proteger secretos comerciales. Es un movimiento estratégico para frenar a un competidor emergente en el momento más vulnerable de su trayectoria. Si OpenAI pierde la ventana de oportunidad para su hardware y su OPI, el daño superará con creces cualquier multa o acuerdo. La pregunta es si Apple ha logrado sembrar suficiente duda como para retrasar los planes de OpenAI el tiempo necesario para consolidar su propia posición en el mercado de IA en dispositivo.

Fuente: TechCrunch