El hecho
Science Corporation, una startup de interfaces cerebro-computadora (BCI) fundada por Max Hodak, cofundador de Neuralink, ha obtenido la aprobación del organismo regulador de dispositivos médicos de la Unión Europea para comercializar un implante retiniano que restaura la visión perdida debido a la degeneración macular avanzada. El dispositivo, llamado PRIMA, consiste en un chip colocado bajo la retina combinado con gafas equipadas con cámara que permiten a los pacientes volver a leer letras, números y palabras.
Contexto
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la principal causa de pérdida de visión en personas mayores de 60 años en países desarrollados, afectando a unos 200 millones de personas en todo el mundo. Hasta ahora, no existía ningún tratamiento que restaurara eficazmente la visión central perdida, solo terapias que ralentizaban la progresión de la enfermedad. PRIMA funciona como una prótesis retiniana: la cámara de las gafas captura la imagen, la procesa y la transmite de forma inalámbrica al chip implantado bajo la retina, que estimula las células bipolares restantes. Es la primera vez que una BCI recibe aprobación regulatoria para restaurar la visión.
Análisis
Esta aprobación representa un hito no solo para Science Corporation, sino para todo el campo de la neurotecnología. Mientras que empresas como Neuralink y Synchron se centran en interfaces para controlar dispositivos mediante el pensamiento, Science Corporation abordó un problema más inmediato con un enorme potencial de mercado: la pérdida de visión en la tercera edad. El hecho de que Hodak dejara Neuralink y construyera una empresa que llegó al mercado antes que ella revela estrategias fundamentalmente diferentes. Neuralink busca una plataforma neural de propósito general, técnicamente más ambiciosa y regulatoria más compleja. Science Corporation fue directa a una aplicación quirúrgica con un punto final clínico claro: volver a leer. Desde una perspectiva comercial, el mercado de DMAE es masivo, y PRIMA podría convertirse en el estándar de referencia si los resultados a largo plazo se confirman. La aprobación en la UE también establece un precedente regulatorio que podría acelerar aprobaciones similares para otras BCI.
Qué observar
El próximo hito es la aprobación de la FDA en Estados Unidos, que podría llevar de 12 a 24 meses. La durabilidad del implante también será crítica, ya que el chip debe funcionar durante años sin degradación. El costo del procedimiento y la cobertura de seguros determinarán el alcance real del tratamiento. último, el éxito de Science Corporation podría allanar el camino para otras aprobaciones de BCI en Europa, acelerando todo el sector de neurotecnología.
Fuentes: Yahoo Finance, AndroGuider, NewsBytes