SpaceX realizó el viernes su decimotercer vuelo de prueba del Starship, logrando un hito crítico — el despliegue de los primeros satélites Starlink de tercera generación (V3) en órbita suborbital. Pero el logro vino acompañado de otro revés significativo: el booster Super Heavy falló durante la maniobra simulada de aterrizaje en el Golfo de México y explotó al golpear el agua más rápido de lo esperado. Es la segunda vez consecutiva que el booster falla en vuelos V3, lo que genera preocupaciones sobre la confiabilidad del sistema de propulsión y un impacto directo en el precio de las acciones de la empresa.
Esta es la segunda falla del Super Heavy en la versión V3 del Starship. En mayo, durante el primer vuelo V3, el booster ya había presentado problemas en la separación de etapas. Esta vez, el booster logró avanzar más en su trayectoria planificada, pero no pudo encender correctamente todos los motores necesarios para la combustión de aterrizaje simulada. SpaceX reemplazó seis motores tras abortar el intento anterior una semana antes debido a fallos en múltiples motores en el encendido. El patrón plantea preguntas sobre si las actualizaciones V3 — que incluyen motores Raptor 3 más potentes con cámaras de combustión rediseñadas y nuevas toberas expansoras — introdujeron tensiones térmicas o mecánicas imprevistas en el sistema de propulsión del booster. Los ingenieros de SpaceX ahora deben revisar los datos de telemetría para determinar si el problema está en los nuevos componentes o en la interacción entre ellos y el sistema de control de vuelo.
El contraste con la etapa superior (Ship) fue notable. El Ship completó su misión con éxito: desplegó los satélites Starlink, sobrevivió a la reentrada atmosférica y realizó un aterrizaje simulado en el Océano Índico aproximadamente una hora después del despegue. A diferencia de misiones anteriores, el Ship no explotó al inclinarse en el agua, permitiendo a SpaceX usar un dron para inspeccionar las losetas del escudo térmico — una primicia para el programa y un logro técnico genuino. Las losetas de sílice de sexta generación, rediseñadas tras pérdidas excesivas en vuelos anteriores, aparentemente tuvieron un rendimiento superior, con solo unas pocas docenas de unidades dañadas en comparación con los cientos observados en pruebas anteriores. Este progreso es esencial para el objetivo de SpaceX de hacer que el Starship sea completamente reutilizable.
La situación financiera añade urgencia al programa. SpaceX salió a bolsa en junio en la mayor OPI de la historia, recaudando más de US$ 45.000 millones y valorando la empresa en aproximadamente US$ 210.000 millones. Pero las acciones cayeron de un máximo de US$ 200 a US$ 115, una caída de más del 42% en solo seis semanas, y bajaron otro 2% en el after-hours tras el fallo antes de recuperar parte de las pérdidas. Los inversores están preocupados por la frecuencia de las fallas del booster y el impacto potencial en el cronograma de despliegue de Starlink V3. Los satélites V3 representan un salto generacional de capacidad — 60 satélites por lanzamiento ofrecen 20 veces más capacidad de descarga que un solo Falcon 9, crucial para el programa Starlink intensivo en capital. Cada satélite V3 pesa aproximadamente 1.500 kilogramos e incorpora enlaces láser de cuarta generación para comunicación entre satélites, así como paneles solares de mayor eficiencia.
El panorama competitivo añade otra capa de presión. Amazon, a través del Proyecto Kuiper, ya ha lanzado más de 1.200 satélites y planea tener 3.200 en órbita para finales de 2027. OneWeb, ahora parte de Eutelsat, también continúa expandiendo su constelación. Los retrasos en Starlink V3 debido a fallas repetidas del booster podrían dar a los competidores una ventana de oportunidad para capturar participación en el mercado de banda ancha satelital. Además, la NASA, que depende del Starship para su programa Artemis de regreso a la Luna, también observa atentamente el progreso de los vuelos de prueba. Cualquier retraso significativo en la certificación del vehículo para misiones tripuladas podría afectar el cronograma de Artemis IV, que actualmente depende del Starship como módulo de aterrizaje lunar.
El CEO Elon Musk, conocido por su enfoque de iteración rápida, declaró en una publicación en la plataforma X que el equipo ya identificó las causas probables de la falla y está implementando correcciones para el próximo vuelo. Sin embargo, analistas de la industria cuestionan si la cultura de probar rápido y fallar rápido es sostenible cuando los vehículos ahora transportan cargas útiles comerciales e involucran riesgos financieros de miles de millones de dólares. El próximo vuelo, la Prueba 14, está programado actualmente para agosto, pero fuentes internas sugieren que podría retrasarse hasta septiembre dependiendo de la complejidad de las correcciones necesarias.
Fuentes: TechCrunch, The Verge, Ars Technica