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El CEO de Uber resta importancia a los informes de separación con Waymo

El consejero delegado de Uber, Dara Khosrowshahi, se apresuró a apagar el incendio en torno a los informes de que la alianza de la empresa con Waymo se estaba desmoronando. Durante la conferencia de resultados del segundo trimestre, desestimó las noticias de que Alphabet, matriz de Waymo, estaría sopesando poner fin al acuerdo, afirmando que el pacto sigue siendo "fuerte". La declaración llegó días después de que los informes indicaran que Waymo exploraba una salida del convenio, lo que hundió las acciones de Uber alrededor de un 4%.

La tensión entre ambas compañías no es nueva. La relación comenzó en 2023, con Waymo poniendo sus robotaxis en la red de Uber en Phoenix, y se amplió a Austin y Atlanta al año siguiente, con Uber como aplicación exclusiva para llamar a un vehículo de Waymo en esos mercados. Pero en los últimos meses el clima se ha enfriado. Los ejecutivos de Uber han empezado a criticar públicamente el comportamiento de los robotaxis de Waymo — el director de tecnología llegó a publicar un vídeo de lo que consideró una maniobra insegura — y, en una llamada de resultados anterior, el propio Khosrowshahi planteó objeciones sobre el desempeño de los vehículos autónomos en zonas escolares y situaciones de emergencia.

El telón de fondo es estratégico, no solo emocional. Uber ha anunciado planes de invertir más de 10.000 millones de dólares en robotaxis en los próximos años y está construyendo una cartera diversificada de socios, incluidos Rivian, Lucid y Nuro, para no depender de un único proveedor de tecnología autónoma. La lógica es clara: si Waymo controla la única flota grande disponible, puede imponer las condiciones. Al respaldar a múltiples competidores, Uber intenta garantizar que el mercado de conducción autónoma no se convierta en un monopolio del que sea rehén.

También está el dato concreto de que la exclusividad se está acabando. Waymo ha informado de su intención de lanzar su propia aplicación en Austin y Atlanta en enero de 2028, poniendo fin al acuerdo exclusivo con Uber en esos mercados. Khosrowshahi lo restó importancia, argumentando que es natural que los socios busquen más opciones y que Uber seguirá siendo un canal relevante. Pero es difícil no leer el movimiento como un paso de Waymo hacia la plena independencia de la plataforma que hoy la distribuye.

Para el inversor, el discurso del consejero delegado es un alivio a corto plazo, pero no elimina la incertidumbre estructural. El modelo de negocio de Uber en conducción autónoma sigue dependiendo del acceso a flotas que no controla. Al mismo tiempo, está gastando miles de millones para construir sus propias alternativas. El equilibrio entre ser socio y competidor de Waymo es delicado y puede cambiar cada trimestre, según evolucionen las cifras de utilización y de coste.

La pregunta que permanece es si Waymo, con el avance de su propia marca y de sus aplicaciones, sigue necesitando a Uber a medio plazo. Si los robotaxis de Waymo alcanzan suficiente escala para operar por sí solos en grandes ciudades, la alianza pierde valor para el lado de Alphabet — y el discurso tranquilizador del consejero delegado de Uber puede ser solo una forma de ganar tiempo mientras la empresa acelera sus propias apuestas.

Fuentes: The Verge, TechCrunch, Hindustan Times, CNBC

✓ Fuentes independientes cruzadas y verificadas antes de la publicación