La construcción de plantas solares está a punto de recibir un impulso robótico. La startup Gritt, fundada por ingenieros robóticos formados en Carnegie Mellon, salió del modo stealth el 21 de julio de 2026 con US$32 millones en financiamiento total — una Serie A de US$26 millones liderada por Obvious Ventures, con participación de Union Square Ventures y Active Impact Investment.
El problema que resuelve Gritt es simple de entender pero difícil de ejecutar: la instalación de paneles solares requiere mucha mano de obra y hay una creciente escasez de trabajadores calificados para satisfacer la demanda global de energía solar. Un equipo típico de ocho personas puede instalar unos 800 paneles por día; con los sistemas robóticos de Gritt, el mismo equipo puede instalar entre 3.000 y 4.000 paneles diariamente.
A diferencia de los competidores que construyen sus propios robots, Gritt utiliza hardware disponible en el mercado — skidders alquilados y brazos robóticos Kawasaki — controlados por sus modelos de IA. El sistema comienza con la tarea más pesada: descargar grandes paneles solares de vidrio, transportarlos a los marcos metálicos y posicionarlos con precisión sub-milimétrica para que los trabajadores humanos los fijen.
La empresa ya tiene dos sistemas en el campo y contratos para instalar 2,8 gigavatios de paneles solares en los próximos 18 meses, con clientes entre las 10 principales empresas de construcción de energía de EE.UU. La ambición se extiende más allá de la energía solar — el nombre Gritt significa 'robótica generalizable para infraestructura a escala y tiempo' — robots que pueden adaptarse para otros tipos de construcción.
El mercado observa de cerca. Gritt compite con Luminous Robotics, Cosmic y la china Trinabot, pero su enfoque de usar hardware genérico con inteligencia de IA propia puede darle una ventaja en escalabilidad y costo. La empresa planea tener 48 sistemas operativos en los próximos seis meses, un ritmo que, de mantenerse, podría transformar radicalmente la velocidad de la construcción de infraestructura renovable.
Fuente: TechCrunch