Moove, la empresa que empezó financiando vehículos para conductores de aplicaciones en África, ha recaudado 250 millones de dólares en una ronda Serie C liderada por Mubadala Investment Company, con Woven Capital (Toyota) e Ion Pacific como co-líderes. La ronda valora a la compañía en 2.100 millones de dólares y financia su transformación en operadora y, en el futuro, propietaria de flotas de robotaxis — la capa de infraestructura que sostiene el auge del transporte autónomo.
La historia de Moove es la de una apuesta anticipada. Fundada en 2020 en Nigeria y con sede hoy en Dubái, la empresa opera una flota de 42.000 vehículos de transporte por aplicación en 14 países y aún ofrece financiación a conductores de la economía gig. Pero en 2023 la compañía decidió cambiar el rumbo: al evaluar los cuatro grandes actores del ecosistema autónomo — los desarrolladores de vehículos, los fabricantes, las plataformas como Uber y el consumidor — Moove concluyó que nadie quería "poseer el metal", es decir, los propios vehículos. Ahí surgió la oportunidad de crear un producto para "poseer, operar y orquestar" vehículos autónomos.
El resultado fue la alianza con Waymo, la unidad de automatización de Alphabet. Moove es hoy la operadora de flota de Waymo en Phoenix, Miami y Las Vegas — y, en el futuro, Londres. La empresa no es dueña de los vehículos de Waymo, pero planea serlo: pretende usar financiación por deuda para comprar los robotaxis, y ya posee unidades de otro desarrollador de vehículos autónomos (que no revela cuál). La visión a largo plazo, en palabras del cofundador y co-CEO Ladi Delano, es "poseer cientos de miles de vehículos".
La ronda se usará para escalar el negocio de gestión de flotas autónomas, incluida la contratación de unas 350 personas, y para desarrollar "nidos" (nests) — depósitos automatizados capaces de operar las 24 horas, usando robótica para automatizar la carga, el mantenimiento y los servicios de los vehículos. Moove tiene unos 15 depósitos en algún estado de desarrollo, aunque los depósitos "lights-out" totalmente automatizados son un producto futuro sin fecha divulgada. Entre los otros inversores están BlackRock, MUFG, Franklin Templeton, Uber, BlueCrest Capital Management, Sona Asset Management y el fondo de pensiones de Ontario Power Generation.
El contexto de mercado explica el momento. Con Waymo expandiéndose a nuevas ciudades y Uber reforzando las alianzas autónomas, la industria se dio cuenta de que faltaba justamente la capa de operación e infraestructura — quién se encarga de la carga, la limpieza, el mantenimiento, los depósitos y la logística. Moove apuesta a que su experiencia gestionando grandes flotas humanas y en financiación se traduce directamente en operar flotas autónomas, y la presencia de Toyota (vía Woven Capital) y Uber como inversores indica que las grandes plataformas quieren subcontratar esa parte a un especialista.
La pregunta que queda es si el modelo de "poseer y operar" se sostendrá financieramente a medida que crece la escala. Comprar robotaxis con deuda exige flujo de caja predecible y un ingreso por kilómetro que la industria aún está definiendo. Si la tesis de Moove es correcta, se convertirá en infraestructura esencial de un sector en camino a volverse commodity — un negocio de márgenes reducidos, pero de volumen gigantesco. Si se equivoca, habrá acumulado miles de millones en deuda sobre vehículos con depreciación incierta. ahora, el capital y los socios adecuados están de su lado.
Fuentes: TechCrunch, The Next Web, Mubadala
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