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Incendio forestal obliga a evacuar la red de espacio profundo de la NASA en España

Un incendio forestal en España forzó el viernes la evacuación completa del Madrid Deep Space Communications Complex, una de las tres estaciones terrestres más críticas de la NASA en todo el mundo y un vínculo vital con las sondas más distantes de la humanidad. Las llamas avanzaron rápidamente sobre la región de Robledo de Chavela, en las afueras de Madrid, donde las autoridades españolas declararon emergencia por incendio y ordenaron la evacuación de 60.000 personas en múltiples municipios. El complejo de la NASA está situado en una zona montañosa con vegetación densa que se convirtió en un polvorín tras meses de sequía y temperaturas récord en el verano europeo.

La NASA confirmó que todo el personal del complejo está a salvo, pero aún no ha podido evaluar los daños a los equipos sensibles. La situación es particularmente grave porque la estación de Madrid — también conocida como complejo de la Deep Space Network (DSN) — es uno de los únicos tres puntos del planeta, junto con Goldstone en California y Canberra en Australia, que mantienen comunicación con todas las sondas de espacio profundo de la agencia. Esto incluye la Voyager 1, ahora a más de 24.000 millones de kilómetros de la Tierra y el objeto más distante creado por la humanidad, que continúa enviando datos científicos incluso 49 años después de su lanzamiento. También incluye el Telescopio Espacial James Webb, que orbita el punto Lagrange L2 a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra y requiere comunicación constante para transmitir las imágenes del universo primitivo que están revolucionando la astronomía, además de la reciente misión Artemis II que orbita la Luna con astronautas a bordo.

El impacto potencial en las operaciones espaciales es inmenso y de alcance verdaderamente global. La DSN opera 24 horas al día, 365 días al año para garantizar que ninguna misión pierda contacto con la Tierra. Si las icónicas antenas de 70 y 34 metros de Madrid resultan dañadas, la NASA perdería un tercio de su capacidad global de comunicación con el espacio profundo de un solo golpe. Aunque las estaciones de California y Australia pueden cubrir parte de la carga colectivamente, la rotación terrestre significa que la posición geográfica de Madrid es esencial para mantener la cobertura cuando los otros dos sitios están en el lado nocturno del planeta. Cualquier interrupción prolongada forzaría a los controladores de misión a priorizar cuidadosamente qué naves espaciales reciben atención, potencialmente retrasando la transmisión de datos científicos críticos e incluso arriesgando la pérdida temporal de contacto con misiones distantes.

El incendio también plantea preguntas más amplias sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras científicas críticas al cambio climático. España ha enfrentado olas de calor cada vez más intensas y sequías prolongadas que convierten vastas áreas en combustible para incendios. El verano de 2026 se perfila como uno de los más calurosos registrados en la Península Ibérica, con temperaturas que superan los 45°C en varias regiones. La DSN fue diseñada en la década de 1960, cuando estos escenarios climáticos extremos eran mucho más raros. Ahora, la agencia espacial puede necesitar reconsiderar la resiliencia de sus instalaciones ante desastres naturales — incluyendo la posibilidad de construir una cuarta estación DSN en una región geopolítica y climáticamente más estable.

La historia de la DSN añade perspectiva a la crisis. La red fue establecida en 1963 para apoyar las primeras misiones planetarias de la NASA, incluyendo las sondas Mariner que exploraron Venus y Marte. Desde entonces, la DSN ha sido fundamental para prácticamente todas las misiones de espacio profundo de la NASA, incluyendo Voyager, Galileo, Cassini, New Horizons y Perseverance. Cada una de las tres estaciones cuenta con múltiples antenas, incluyendo una antena gigante de 70 metros — las más grandes y sensibles del mundo — junto con varias antenas de 34 metros. La estación de Madrid, inaugurada en 1965 y actualizada continuamente, es particularmente importante para cubrir el hemisferio occidental cuando las estaciones estadounidenses y australianas están fuera de posición.

La comunidad científica internacional sigue la situación con aprensión. Astrónomos e investigadores que dependen de datos del James Webb y otras misiones temen que cualquier interrupción prolongada pueda significar la pérdida irrecuperable de datos científicos. El momento es especialmente delicado porque el James Webb está en medio de observaciones críticas programadas para la ventana de verano, cuando objetivos celestes específicos son visibles. La pérdida de algunos días de comunicación podría forzar el reprogramación de observaciones para el año siguiente, retrasando descubrimientos científicos significativos en áreas como la formación de galaxias primitivas y la caracterización de atmósferas de exoplanetas.

Fuentes: SpaceflightNow, Ars Technica, Reuters