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Gobierno de EE.UU. prohíbe aspiradoras robóticas y amplía restricciones de importación

Nada simboliza mejor la creciente brecha entre las superpotencias tecnológicas que una aspiradora. El gobierno de los Estados Unidos ha anunciado una expansión significativa de su prohibición de robots fabricados en el extranjero, y la medida ahora incluye las populares aspiradoras robóticas — esos pequeños discos que se deslizan silenciosamente por los pisos de los hogares modernos mientras sus dueños están en el trabajo o durmiendo. Sí, la Roomba, la Roborock y prácticamente todos sus competidores fabricados fuera del suelo estadounidense están ahora en la mira de la administración Trump, que ha añadido los "dispositivos robóticos avanzados" a la llamada Covered List de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC).

La decisión, anunciada el 29 de julio de 2026, no se limita a las aspiradoras. La lista también incluye robots humanoides, robots cuadrúpedos (los conocidos "perros robots" como el Spot de Boston Dynamics y sus equivalentes chinos), inversores solares y una amplia gama de dispositivos que la FCC considera que representan un riesgo "inaceptable" para la seguridad nacional de Estados Unidos. La directora de relaciones con los medios de la FCC, Katie Gorscak, confirmó a The Verge que la prohibición cubre las aspiradoras robóticas, aclarando que el gobierno no va por los dispositivos que ya están en los hogares de los consumidores — solo los nuevos que aún no han sido importados.

Las exenciones son importantes y brindan cierto alivio a los consumidores actuales. Si ya posee una aspiradora robótica, puede seguir usándola con normalidad. Las empresas pueden seguir importando y vendiendo modelos ya aprobados por la FCC antes de la fecha del anuncio. La prohibición es prospectiva: se aplica a nuevos modelos fabricados en el extranjero que aún no han recibido aprobación regulatoria. Sin embargo, dado que la gran mayoría de las aspiradoras robóticas en el mercado — marcas como Roborock, Dreame, Ecovacs y Xiaomi — se fabrican en China, el impacto práctico es que el mercado estadounidense de aspiradoras robóticas está a punto de cambiar drásticamente.

La justificación del gobierno para incluir aspiradoras robóticas en la prohibición puede parecer sorprendente a primera vista, pero tiene sentido dentro de la lógica de seguridad nacional que guía a la administración. Los dispositivos robóticos avanzados, incluso aquellos aparentemente inofensivos como una aspiradora, contienen cámaras, micrófonos, sensores de mapeo láser, conectividad Wi-Fi y almacenamiento de datos que podrían ser explotados por gobiernos extranjeros para espiar o recopilar inteligencia. Una aspiradora robótica que mapea meticulosamente el plano de una vivienda estadounidense — incluyendo la ubicación de habitaciones, muebles y las rutinas de los residentes — representa, según la FCC, un riesgo potencial de seguridad si esos datos son accesibles para gobiernos adversarios. Aunque pueda parecer rebuscado, el argumento se alinea con la creciente preocupación de EE.UU. por la dependencia tecnológica de China.

Esta no es la primera vez que Estados Unidos amplía restricciones de este tipo. La administración Trump ya había incluido equipos de telecomunicaciones de Huawei y ZTE en la Covered List en 2019, seguidos por cámaras de vigilancia de Hikvision y Dahua, y más recientemente por vehículos conectados y drones fabricados en China. La inclusión de robots, por lo tanto, sigue un patrón bien establecido de desacoplamiento tecnológico entre Estados Unidos y China — una tendencia que comenzó en el primer mandato de Trump, se mantuvo durante la administración Biden y ahora se intensifica en el segundo mandato de Trump.

El impacto en los consumidores estadounidenses se sentirá en varios frentes. El más inmediato es la reducción de la oferta y el probable aumento de los precios. Las marcas chinas dominan el mercado global de aspiradoras robóticas, con Roborock, respaldada por Xiaomi, controlando más del 30% del mercado mundial. iRobot, fabricante de la Roomba y una empresa estadounidense que una vez dominó el sector, fue adquirida por Amazon y luego pasó por reestructuraciones que redujeron significativamente su capacidad de producción. Las marcas estadounidenses o europeas como Neato (que ya cerró) no pudieron seguir el ritmo de innovación y reducción de costos de los fabricantes chinos. El resultado es que, a corto plazo, los consumidores estadounidenses tendrán menos opciones y pagarán más por las aspiradoras robóticas.

La pregunta más amplia que queda es si esta medida de seguridad nacional tendrá el efecto secundario de desacelerar la adopción del hogar inteligente en Estados Unidos. Las aspiradoras robóticas son a menudo el primer dispositivo de automatización del hogar que compran los consumidores — la puerta de entrada al ecosistema del hogar inteligente. Si este punto de entrada se vuelve significativamente más caro o escaso, podría frenar el crecimiento de todo el sector del hogar inteligente, que depende de la familiaridad del consumidor con los dispositivos conectados para impulsar las ventas de productos más avanzados, como cerraduras inteligentes, termostatos y sistemas de seguridad.

Fuentes: The Verge, 9to5Mac, TechCrunch

✓ Fuentes independientes cruzadas y verificadas antes de la publicación