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Noruega propone prohibición temporal de gafas inteligentes en espacios públicos

Noruega anunció este martes 5 de octubre su primera propuesta de prohibición temporal mundial de las gafas inteligentes con IA en espacios públicos, preparando el escenario para un debate global sobre privacidad y vigilancia en el siglo XXI. El gobierno noruego planea presentar un proyecto de ley que prohibiría el uso de gafas equipadas con cámaras en parques, playas, museos, centros comerciales, escuelas, guarderías, centros de salud, gimnasios y eventos públicos.

La propuesta, liderada por el Ministro de Comunidad y Asuntos Digitales, Torgeir Micaelsen, refleja la creciente preocupación en toda Europa sobre cómo la tecnología de vigilancia portátil puede socavar las expectativas de privacidad en espacios públicos.

"Estoy preocupado de que nuevas tecnologías poderosas se estén introduciendo donde las personas corren el riesgo de ser fotografiadas, filmadas o tener su audio grabado sin saberlo", dijo Micaelsen al periódico Dagsavisen. "No queremos una sociedad donde las personas se preocupen por ser grabadas sin su conocimiento, fotografiadas o filmadas en lugares y situaciones donde están acostumbradas a no ser monitoreadas."

La propuesta noruega no prohíbe el uso privado de las gafas: los ciudadanos noruegos aún podrán usar los dispositivos en sus propios hogares y en calles comunes. La restricción se aplica específicamente a espacios donde los individuos tienen expectativas razonables de privacidad, incluidas áreas donde los niños asisten a instituciones educativas y guarderías, establecimientos de salud, instalaciones donde la seguridad de datos es crítica y espacios donde la grabación no autorizada ha sido objeto de reportes.

La ministra Micaelsen subrayó que la medida es temporal, un enfoque de "pausa reflexiva" que permite al gobierno noruego recopilar pruebas sobre los impactos reales de la tecnología antes de implementar la regulación permanente. El Partido Laborista, que lidera un gobierno minoritario, necesita el apoyo de otros partidos para aprobar la prohibición en el parlamento. La propuesta establece que se nombrará un grupo de expertos para redactar regulaciones permanentes sobre la cuestión.

Un fenómeno global

Noruega es la última de varios países en considerar restricciones a las gafas inteligentes. En Australia, el gobierno federal bajo el primer ministro Anthony Albanese está evaluando una prohibición similar en oficinas gubernamentales y centros de servicio, que sería la primera prohibición de su tipo en el mundo. La propuesta australiana sigue movimientos de consejos locales en todo el país que ya están restringiendo el uso de la tecnología en espacios públicos, citando preocupaciones de privacidad.

En Francia, el grupo de protección infantil E-enfance reportó haber recibido alrededor de 20 reportes este año de mujeres filmadas sin su conocimiento usando gafas inteligentes con cámara, en la mayoría de los casos gafas Meta. El grupo dijo que los incidentes a menudo seguían el mismo patrón: una joven o mujer abordada en un lugar público, filmada sin su conocimiento, con el clip luego publicado en redes sociales en forma de broma o entrevista callejera.

Estados Unidos tiene un enfoque fragmentado. La Fuerza Aérea prohibió las gafas Meta desde febrero de 2026 debido a preocupaciones de seguridad operacional (OPSEC), mientras que otros servicios adoptaron políticas distintas. California, el mayor mercado de las gafas Meta, rechazó recientemente una legislación que habría penalizado a los ciudadanos por usar gafas inteligentes para grabar personas sin permiso en vestuarios, consultorios médicos y otros espacios considerados privados.

En el Reino Unido, restaurantes y pubs ya han impuesto prohibiciones informales al uso de las gafas, con cadenas como Wetherspoon afirmando que no quieren clientes usando los dispositivos. Los cines introdujeron políticas para prohibir o restringir el uso de gafas inteligentes, citando tanto preocupaciones de privacidad como piratería cinematográfica.

El mercado y la respuesta de Meta

Meta, fabricante de las gafas Ray-Ban Meta y las gafas Oakley equipadas con IA, ha vendido al menos nueve millones de pares de Ray-Ban desde el inicio de 2023. La empresa defiende las gafas como dispositivos útiles para escuchar música, hacer llamadas telefónicas y obtener traducciones en vivo.

Cada par de gafas está equipado con una luz LED a prueba de manipulaciones que parpadea en blanco cuando el usuario está grabando o tomando fotografías. Meta aconseja a los usuarios: "A nadie le gusta ser fotografiado. Deje de grabar si alguien manifiesta que prefiere que no se haga así."

Un portavoz de Meta dijo: "Estamos entusiasmados porque nuestras gafas continúen siendo muy populares para escuchar música, hacer llamadas u obtener traducciones en vivo, por lo que estamos continuando expandiendo estilos y características en todo el mundo. Cada par con cámara tiene una luz brillante en la parte frontal que parpadea cuando tomas una foto o video. No se puede apagar y la cámara se desactiva si alguien la cubre o manipula, algo que los smartphones y otras cámaras no tienen."

El debate en curso

La prohibición noruega plantea preguntas fundamentales sobre el equilibrio entre la innovación tecnológica y los derechos a la privacidad en un mundo donde la vigilancia se ha vuelto cada vez más invisible. Mientras las gafas inteligentes ofrecen funcionalidades innovadoras que transforman la forma en que interactuamos con nuestro entorno, la capacidad de grabar discretamente plantea preguntas éticas que la legislación existente ha fallado en abordar adecuadamente.

El patrón de restricciones fragmentadas en diferentes países y jurisdicciones sugiere que la regulación global de las gafas inteligentes será un proceso gradual, con cada país intentando encontrar el equilibrio adecuado entre fomentar la innovación y proteger los derechos individuales. El enfoque temporal de Noruega — una "pausa reflexiva" en lugar de una prohibición permanente — puede servir como modelo para otros países que buscan abordar el mismo desafío.

A medida que las empresas de tecnología continúan empujando los límites de la miniaturización y la inteligencia artificial embebida, la sociedad enfrenta el desafío de establecer límites claros para el uso de estos dispositivos en espacios compartidos. La pregunta no es si la tecnología va a evolucionar — ya está aquí — sino cómo decidiremos colectivamente dónde trazar la línea entre la innovación legítima y la vigilancia indebida.

Fuentes: The Guardian, TimesLive (Reuters), DefenseScoop

✓ Fuentes independientes cruzadas y verificadas antes de la publicación